Devocional Diario

Siguiendo los Pasos del Espíritu

By: Wendy Sanders
Friday, September 11, 2026

Señor, tú me examinas, tú me conoces. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia me lees el pensamiento. Mis trajines y descansos los conoces; todos mis caminos te son familiares. No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor, ya la sabes toda. Salmo 139:1-4

Cuando mi hijo era pequeño, le resultaba difícil controlar su temperamento. Cada vez que se enojaba, perdía el control y rompía cosas. Durante esta etapa tan difícil, tuve que buscar verdaderamente a Dios para aprender cómo ayudar a mi hijo a manejar sus sentimientos.

El Señor me recordó que Jesús experimentó cada una de las emociones que nosotros experimentamos:

  1. Jesús se alegra cuando incluso una sola persona cree en Él (Lucas 15:1-7).
  2. Jesús se sintió afligido y enojado cuando las personas se negaron a ayudar a los demás (Marcos 3:5).
  3. Jesús se llenó de tristeza y lloró cuando contempló Jerusalén (Juan 11:35).

Está bien tener sentimientos y emociones porque Dios los creó. Pero cada día debemos decidir cómo vamos a responder a nuestros sentimientos. ¿Responderemos a ellos con el fruto del Espíritu? ¿O responderemos según los deseos de la carne? Lo que hacemos con lo que sentimos es lo que marca la diferencia.

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu. Gálatas 5:22-25

La mayoría de las veces sé exactamente cómo quiere reaccionar mi carne. Pero antes de hacerlo, me detengo, respiro profundamente y le pido al Espíritu dominio propio. Luego le pido a Dios que guíe mi respuesta. La manera en que Dios guía mi respuesta suele ser opuesta a lo que mi carne deseaba. Pero cuando elegimos responder a nuestros sentimientos a la manera de Dios, estamos crucificando nuestra carne y andando guiados por el Espíritu.

No siempre es fácil, pero responder a nuestros sentimientos a la manera de Dios demuestra a los demás que somos diferentes. También les permite ver a Cristo en nosotros. Mi hijo ya está en los últimos años de su adolescencia, pero todavía señala ocasionalmente una marca en una silla del comedor que rompió en un momento de enojo. Esa marca le recuerda a nuestra familia que está bien sentir emociones, pero también nos ayuda a recordar que lo verdaderamente importante es lo que hacemos con esos sentimientos.

No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta. Romanos 12:2

Referencias bíblicas de la NIV a menos que se indique lo contrario.