Devocional Diario

Dios es mi Fortaleza

By: Julie Maschhoff
Tuesday, September 1, 2026

El Señor es mi fuerza y mi escudo; mi corazón en El confía; de El recibo ayuda. Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias. Salmo 28:7 (NVI)

¿Alguna vez te has sentido sumamente débil? Los pacientes pueden sentirse débiles después de una cirugía y quizá necesiten rehabilitación física para recuperar completamente sus fuerzas. Es común sentirnos emocionalmente débiles después de que algo triste o trágico sucede en nuestra vida. Recuerdo haberme sentido mentalmente débil después de terminar uno de mis exámenes de estadística en la universidad. Estaba tan agotada que, si alguien me hubiera preguntado mi nombre, solamente habría podido murmurar una respuesta incoherente.

Experimentamos debilidad de muchas maneras, pero la debilidad espiritual puede ser la más peligrosa. En el libro de Jueces leemos acerca de la complicada vida y la debilidad espiritual de Sansón. Nació en una familia temerosa de Dios, pero antes de ser concebido, un ángel les dijo a sus padres que sería nazareo. Eso significaba que estaba dedicado desde su nacimiento al servicio de Dios, pero uno de los principales requisitos de los nazareos era no permitir nunca que les cortaran el cabello.

Sansón gobernó a Israel con fuerza física durante veinte años, pero desobedeció a Dios y persiguió a mujeres paganas durante todo ese tiempo. Finalmente, en un momento de debilidad espiritual, permitió que una mujer filistea llamada Dalila le cortara el cabello. Ese momento de debilidad espiritual le costó a Sansón su fuerza física. Fue cegado, humillado y debilitado en todos los sentidos. Pero su debilidad llevó a Sansón a clamar al Señor pidiendo ayuda.

Dios respondió la oración de Sansón y restauró sus fuerzas para que pudiera acabar con los gobernantes filisteos. Pero imagina cuán diferente habría sido la vida de Sansón si se hubiera mantenido espiritualmente fuerte. ¿Cómo podemos hacer eso? Nos mantenemos espiritualmente fuertes al tener una relación personal con Dios y obedecer sus mandamientos. Pero es importante orar diariamente pidiendo fortaleza espiritual. En ocasiones nos sentiremos física, mental o emocionalmente débiles. Sin embargo, mantenernos espiritualmente fuertes nos ayuda a enfrentar los obstáculos de la vida con el poder de Dios y no con el nuestro.

Ama al Señor tu Dios y cumple siempre sus ordenanzas, preceptos, normas y mandamientos. Deuteronomio 11:1 (NVI)

Nuestro versículo inicial de Salmos nos dice que el Señor es nuestra fuerza y nuestro escudo. Pero si queremos su protección divina, ¡debemos obedecerlo! Obedecer los mandamientos de Dios nos mantiene dentro de su voluntad y nos permite clamar a Él pidiendo fortaleza. Quizá no nos libre de todas las situaciones difíciles, pero nos equipará y nos dará poder para mantenernos espiritualmente fuertes en medio de ellas.

Señor, ayúdanos a confiar más en ti y a mantenernos espiritualmente fuertes. Cada vez que nos sintamos débiles, fortalécenos con tu gran poder. Amén.

Referencias bíblicas de la NIV a menos que se indique lo contrario.