Devocional Diario
Aprendiendo a Confiar en la Voluntad de Dios
By: Kelly Russell
Friday, October 2, 2026
No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. Romanos 12:2 (NVI)
¿Alguna vez te has detenido a pensar cómo Dios estableció los cimientos de la tierra, puso límites a los océanos, hizo que la luz irrumpiera en medio de las tinieblas, cambia las estaciones, mantiene la tierra girando y sostiene el aliento de cada ser humano?
Se nos dice simplemente que confiemos en Dios. Pero ¿cómo funciona eso?
Confiar en Dios significa soltar el control y aferrarnos firmemente a Aquel que tiene el control de todo. Aunque Dios permite que atravesemos situaciones inesperadas, Él promete caminar con nosotros a través de ellas. Cuando existe una brecha entre lo que sabemos y lo que estamos viviendo, nuestro razonamiento humano comienza a tomar el control y la fe puede quedar desplazada. Conocer el "por qué" no cambia nuestras circunstancias. Cuando nos enfocamos en cómo pensamos que debería desarrollarse el proceso, perdemos de vista las promesas de Dios. No podemos aferrarnos al control y, al mismo tiempo, caminar por fe. Somos llamados a obedecer aun cuando no podamos ver el panorama completo. Y algunas veces, obedecer significa hacer menos, no hacer más.
Romanos 12:2 nos enseña que, cuando nuestra mente es transformada por la Palabra de Dios, aprendemos a discernir cuál es su voluntad. Primero viene la rendición; después aprendemos que la voluntad de Dios es:
1. Buena — está de acuerdo con su carácter.
2. Agradable — nos conduce por el camino de la justicia.
3. Perfecta — nos capacita para toda buena obra.
A medida que la Palabra de Dios transforma nuestra manera de pensar, adquirimos una nueva perspectiva, especialmente cuando la vida no se desarrolla como habíamos planeado. Aunque seguir a Jesús puede significar que Él nos lleve «fuera del rumbo» que habíamos trazado, podemos descubrir que ese era precisamente el camino que Dios tenía destinado para nosotros.
Aprender a confiar en la voluntad de Dios comienza con negarnos a nosotros mismos. Lo que percibimos como control puede ser, en realidad, desobediencia. Dios nos ha dado voluntad propia, y cada día debemos elegir si seguiremos sus mandamientos o nuestros propios deseos.
La Escritura enseña que los creyentes tenemos la mente de Cristo. Esto no significa que comprendamos todo lo que Dios está haciendo, sino que el Espíritu Santo nos da discernimiento espiritual para conocer las cosas de Dios. Cuando comprendemos esta verdad, nuestro corazón puede descansar en ese dulce lugar de confianza.
Señor, ayúdame a ver a través de tu perspectiva. Aunque no comprenda lo que está sucediendo, sé que tú estás obrando. No hay necesidad de tener miedo ni de preocuparme. Gracias, Padre. Tú eres más que fiel, más que capaz, y eres todo lo que necesito.
Lee: Job 38; 1 Corintios 2:9-16; Hebreos 13:20-21.
Referencias bíblicas de la NIV a menos que se indique lo contrario.